Ejemplos

Para quienes dicen que no se puede:

La recuperación del Río Cheonggyecheon

La restauración de Cheonggyecheon, en Corea del Sur, se trata de la vuelta de un histórico canal a la ciudad que había sido sepultado por una gran autopista. Haciendo una interpolación con Bogotá, nos ha faltado que ciertos proyectos de gran envergadura se posen sobre la capital integrando todas las zonas intervenidas, hasta el punto en que todos los ciudadanos se sientan beneficiados. Cheonggyecheon nos demuestra un efecto contrario; en una actitud visionaria ha logrado proyectar dando un vuelco a la ciudad en un intento de beneficiar a la comunidad como total, integrando todas sus partes y a todos los ciudadanos.

Entonces, ¿Qué es lo que falla en nuestro país en el momento de integrar un plan urbano? Dado que se ha visto la incapacidad de proyectar a gran escala beneficiando a la comunidad en su total mientras estos a su vez no se involucran con el proyecto ni se identifican con el desarrollo de la ciudad. Es al otro lado del mundo donde se posa un ejemplo claro de cómo Colombia puede lograrlo.

El proyecto de Cheonggyecheon es una renovación urbana en el corazón de Seúl que nace de un negativo diagnóstico realizado a la autopista principal Cheonggye Expressway. A pesar de beneficiar a 160.000 autos diariamente, la autopista estaba en una obsolescencia absoluta, ya que su mantenimiento tenía un costo altísimo, su estructura ya no permitía el tránsito de grandes vehículos y causa de una mala calidad de vida debido a la contaminación. Como consecuencia, el centro se despoblaba y desvalorizaba, transformándose en un lugar cada vez menos llamativo.

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Lo que se propuso entonces fue hacer reaparecer el histórico canal Cheonggyecheon que había sido enterrado por debajo de la autopista; contradictorio, ya que la autopista había significado un gran paso de una cultura agrícola a una industrializada, por lo que destruirla en una primera instancia parecía la medida menos convincente. Entonces ¿Cómo se llegó a pensar y planificar la restauración? El proyecto responde a una planificación estratégica donde los principales gestores fueron en primer lugar el alcalde de Seul, Lee Myung Bak, y en segundo lugar, no menos importante, la ciudadanía, organizada en un comité ciudadano dirigida por el urbanista a cargo del proyecto, Kee Yeon Hwang. Vemos que el rol del urbanista más que solo diseñar el proyecto, es de partícipe de la integración con los ciudadanos, haciéndolos formar parte de la gestación y diseño del mismo.

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La gracia del proyecto es que no se queda en sólo ‘destapar’ el canal, sino que visualiza un proyecto total, tomando en cuenta cada pieza que va a ser afectada y como disponerla en el sitio que encaje para lograr una mejor calidad de vida y sea beneficioso para la ciudad.
Se va desencadenando así una serie de acciones, las cuales hay que saber abordar para que ningún elemento quede aislado y luego haya que buscar una solución parche para ella.
Por ejemplo, una de las problemáticas más importantes y que desencadenó una serie de decisiones fue solucionar la congestión vial que sufrían los usuarios de la carretera. Esto llevó a la ampliación de calles, pero además a un incentivo del transporte público, por lo que este también se modificó, dejando claro que el principal tráfico iba a ser peatonal, se mejora su señalización, nuevos cruces y facilidades para el transeúnte.
Una de estas piezas, quizás la fundamental, fue la importancia que se le dio a la participación ciudadana al respecto. El gobierno realizó audiciones públicas y sesiones representativas para recoger opiniones y se realizaron más de 4000 entrevistas con comerciantes antes de comenzar las demoliciones. A partir de éstas, se tomaron otra serie de medidas, como por ejemplo, minimizar ruido y polvo de los trabajos, utilización de un estadio para el traslado del comercio ambulante y estacionamientos a puntos específicos que se adecuaron para recibirlos.
Como parte de la planificación estratégica, se estipularon medidas para que el barrio de Cheonggyecheon tuviera un desarrollo sostenido en el tiempo. Se combinan así las acciones públicas y privadas, en donde el gobierno, a través de su gestión inicial de restaurar el río, impulsa el desarrollo de inversiones privadas en el sector siguiendo la planificación estipulada.
Como resultado final, se obtiene este gran espacio público que se transforma en el pulmón de la ciudad, y que aparte de traer una serie de externalidades positivas, como buena calidad de vida, valorización del terreno y turismo, se espera que traiga consigo beneficios a largo plazo que repercutan a nivel mundial, transformando a Seúl en una nueva capital de desarrollo económico internacional.

Por lo visto, el éxito del proyecto se debe a que se toman en cuenta todas las piezas que le influyen y lo crean finalmente. Los cambios y externalidades están analizados con profundidad por los gestores del proyecto, donde se balancean todas las variables y efectos posteriores a escala urbana. Al contrario a como pasa en otros países donde “la planificación urbana ha fallado ya que se ha concentrado en normar un estado futuro ideal de usos de suelo, densidades, vialidad y equipamientos; y no ha abordado el desafío de conducir los procesos de cambio.”1.
Una de estas piezas fundamentales es la participación ciudadana, impulsada por el gobierno que desde sus inicios involucró a toda la ciudad en una acción recíproca, informándoles y a la vez recibiendo opiniones en cuanto a desarrollo y consecuencias que traería el proyecto.

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Esto es lo que se hecha de menos en Bogotá, donde pareciera que se toman decisiones unidireccionalmente y apresuradas, o se comienzan proyectos sin haber estudiado todos los factores que traen consigo y como va a afectar a la ciudad. Ejemplo de esto es el Transmilenio Fase III donde existió una preocupación mayor por construir “algo” sin mejorar el espacio que conforma en conjunto la avenida arbolada que era la calle 26, quedando “conectadas por extensas superficies de suelos duros, que resultan ser los espacios residuales entre los edificios. No hay animación ni intensidad del espacio público, sólo espacios vacíos y grandes explanadas de nada”

La respuesta a la pregunta inicial no es tan complicada como parece; no es que a Bogotá le falten piezas como tecnología o capacidad para lograr un gran proyecto: las tenemos, sólo que no las encajamos bien, dejando rompecabezas a medio terminar. Cheonggyecheon deja en evidencia que la participación ciudadana es una pieza fundamental en el encaje de cualquier proyecto urbano y la que da cuenta de otros factores fundamentales que tienden a pasar desapercibidos. En Bogotá, se trata de ignorar al usuario, desinformado, pero quien vive la ciudad día a día.
Bibliografía

Todo el texto y fotografías han sido reproducidas de: http://www.plataformaurbana.cl/archive/2008/02/17/la-recuperacion-del-rio-cheonggyecheon-una-excusa-perfecta-para-hacer-ciudad/

Un ejemplo para nosotros: en Seúl han derribado una autopista de seis pistas y dos niveles para recuperar el río Cheonggyecheon, que se ha convertido en el espacio de ocio preferido por los ciudadanos Imprimir E-Mail

Vea una llamativa GALERÍA de IMÁGENES de este proyecto que ha convertido en un parque un lugar contaminado por donde antes pasaban 160.000 coches al día

 27/09/07. Urbanismo. Las imágenes que ilustran esta información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com  demuestran por sí solas cómo una operación de reordenamiento urbano puede cambiar una ciudad haciéndola más habitable y constituyen un magnífico ejemplo de lo que se podría hacer con el río Guadalmedina, ahora que se ha abierto el concurso de ideas sobre el fut uro del río de Málaga. En Seúl, en el cauce del Cheonggyecheon, donde se había construido una autopista de doble altura con seis carriles en cada piso, ahora fluyen unas aguas limpias (depuradas) bordeadas por un parque de 400 hectáreas que han logrado no sólo aliviar las calurosas temperaturas de verano, aumentar un 50% la velocidad de los vientos y reducir considerablemente los índices de contaminación, sino además convertir al Cheonggyecheon en el nuevo centro de ocio de Seúl con numerosas actividades culturales, plazas, puentes, tiendas y restaurantes que han reconciliado a los ciudadanos con su río.

 LA historia del Cheonggyecheon es la historia del desarrollo industrial experimentada por una de las ciudades más grandes del mundo, Seúl. El río que atravesaba la ciudad de norte a sur se convirtió en un cloaca conforme Seúl se transformaba en una gran urbe hasta que finalmente se embovedó y sobre su cauce se edificó una carretera que llegó a tener con sus doce carriles -seis por planta- un tráfico de 160.000 vehículos diarios hasta alcanzar altísimos niveles de contaminación sonora y ambiental en la zona, lo que perjudicaba la calidad de vida de sus habitantes. Por ende, la estructura se hallaba bastante deteriorada.

EN 1999, el alcalde Lee Myung Bak decidió cortar por lo sano y en una radical apuesta por el desarrollo sostenido decidió liderar el proyecto que sustituiría la autovía por el río. No faltaron las críticas, los malos augurios y las advertencias sobre el caos circulatorio, pero el empeño político no decayó. Las encuestas realizadas mostraron que los ciudadanos creían que el mayor valor de Seúl debía ser su medio ambiente. Paralelamente se potenció el transporte público y el tráfico de vehículos se redujo notablemente.

EN 2006 y tras haberse gastado 380 millones de dólares en unas obras que duraron tres años, se inauguró el nuevo parque que se estira en 8 kilómetros de rivera y que tiene una extensión total de 400 hectáreas. Se han plantado árboles, se han instalado depuradoras, en consecuencia, se ha regenerado una zona anteriormente deprimida, tanto a nivel ambiental porque ahora el río actúa como un climatizador ambiental refrescando las zonas aledañas, el viento corre y se han reducido muy notablemente el nivel de polución, como a nivel social, ya que los barrios que atraviesa el Cheonggyecheon se han revalorizado económicamente.

Y ahora, bajo sus puentes, en verano proyectan p elículas, el agua baja limpia, es un espacio tranquilo y sosegado en medio de una gran ciudad, hay tiendas de ropa, mercadillos y restaurantes en su rivera que están abiertos incluso de noche, es, en resumen, el centro de ocio preferido por los habitantes de Seúl.

UNA actuación en resumen que debiera ser observada, sino con admiración, al menos con curiosidad por los responsables políticos malagueños y andaluces ahora que se ha abierto el concurso de ideas sobre el futuro del Guadalmedina.

QUIEN esté interesado en saber más de este proyecto puede acceder a

También puede ver otros enfoques de esta noticia bajando los archivos:

Cheonggyecheon

Visite el rio Cheonggyecheon

Una respuesta

  1. es importante saber q Bogota hacia el 2000 tenia a un gran urbanista Salmona pensando en el eje ambiental desde monserrate hasta San Victorino y donde se rescataba el rio como proyecto estrategico de la ciudad. Que paso? porque a hoy por ahi solo hay un espejo de agua sucio generalmente y una via deteriorada de Transmilenio que cuesta millones de pesos al año sostenerla (ni siquera es autosostenible), acaso el alcalde mayor y los urbanistas planificadores de la ciudad no se enteraron de un proyecto como el citado y si pretenden vendernos la idea que el TM nos ubico en la cabeza del desarrollo mundial? sera cierto? no lo creo.

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